Se habla ahora de neourbanismo. Algunos le llaman pedestrianismo, otros simplemente urbanismo.
El planteamiento de ciudades monocéntricas gradientes de escala humana nos ha cambiado el modo de ver el auto y de paso los pies.
La premisa es mover gente, no autos, desde este nuevo punto de vista es mucho más rentable un transporte público metropolitano eficiente que un freeway, el cuel resulta a la larga más caro, menos útil y desde luego consume más recursos incluido el espacio público.
Los transportes alternos como la motocicleta, la bicicleta, los patines y los mismos pies son ahora una moda entre las sociedades cosmopolitas. Las ciudades que se consideran vanguardistas incentivan todo tipo de alternativas distintas del auto.
Y esto es solo una parte: también está el manejo del agua y el de los residuos, industrias que en su inversión llevan un reto que se transforma en beneficio a los pobladores de zonas de difícil acceso de ciertos recursos.
Cualquiera que sea el origen de nuestras ciudades actuales: La polis griega, la civitas o la urbs romana tenemos ahora una lectura crítica de las ciudades basada no solo en la dimensión sino en la calidad de la misma, la homogeneidad y la integración, la complejidad de la misma y contrario a lo que nuestros antecesores plantearon absolutamente proclive al monocentralismo y al incremento de densidad. Todo esto va de la mano con la economía espacial que a la larga representa una mejora en el ambiente.


Leave a Reply

Your email address will not be published.